sábado, 20 de agosto de 2011

Dejarte ir


Parecía una decisión fácil.

“¿Te querés ir? Andate. Ahí está la puerta. Nadie te ata…”

Y te fuiste. Hiciste una valija y te fuiste. Pero no te llevaste todo. Acá quedaron  tu voz, tu perfume, tu sabor, tus caricias, tus lágrimas, tus sonrisas , tus sueños, tus promesas, tus miradas, … Pero de a poco se fueron también.

Tu voz no suena más en el “Buen día, amor”. Tu perfume no está más en las sábanas. Tu sabor no está más en mis labios. Tus caricias ya dejaron mi piel. Tus lágrimas no mojan la almohada. Tus sonrisas quedaron en alguna foto. Tus sueños dejaron de ser nuestros. Tus promesas se esfumaron con el tiempo.

Hoy sólo me queda tu mirada y sé que de a poco la voy perdiendo.

Y no quiero.

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