viernes, 21 de septiembre de 2012

Volver


Volví y traje conmigo muchos recuerdos y anécdotas, risas y enojos, cansancio, la cara bronceada, las piernas doloridas, el sueño cambiado, la experiencia de lo compartido, fotos de lugares que no recuerdo e imágenes de fotos que no tengo, una valija sin sobrepeso, y 55 alumnos adolescentes sonriendo.

Volví y descubrí que mis hijos pueden sobrevivir sin mi.

Volví y encontré mi taza de café, mi cama y mi almohada, mi ducha, hormigas en el patio, la heladera medio vacía, mi escritorio, mi trabajo, mi vida de todos los días.

12 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Asi es Mar. Aunque me hubiese gustado pasear un poquito más...
      Beso

      Eliminar
  2. Respuestas
    1. Gracias Toro! Ya me pondré al dia con mi lectura. Ya vi que atraparon a Bambi!
      Beso

      Eliminar
  3. Hola Di, con cuanto entusiasmo
    y energia ahs regresado, que
    bueno y que lindo es ver
    cuando uno regresa a casa
    encontrarse con lo cotidiano,
    con lo de uno...
    Me alegro de que tus vacasiones
    te llenaron de alegría..
    Un beso..

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Claribel. Espero que la alegría me dure.
      Un beso

      Eliminar
  4. Que ese regreso te espere con una sorpresa alegre cada día.

    Has escrito una entrada de una belleza que cautiva.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Begoña.
      La vida no nos sonrie siempre o todo el tiempo. ojala fuera asi.
      Beso

      Eliminar
  5. Bienvenida, a veces la cotidianeidad es paz.

    Cariños

    ResponderEliminar
  6. Qué felicidad es viajar y regresar y encontrar todo bien. ¡Felicidades!

    ResponderEliminar
  7. Que bueno de regreso en casa. Por mas que se disfrute en otro lugar "no hay nada como mi casa!"

    un abraXo!

    ResponderEliminar
  8. Me ha gustado mucho tu blog, intenso, emotivo, sensato... Eso sí, uno nunca vuelve porque jamás se marcha del todo, uno viaja continuamente, aunque no se mueva del sitio, y así se siente vivo. Solo hay dos viajes, en el que estamos y, como dijo Juan Ramón Jiménez, el definitivo:

    El Viaje Definitivo


    ...Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
    cantando;
    y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
    y con su pozo blanco.

    Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
    y tocarán, como esta tarde están tocando,
    las campanas del campanario.

    Se morirán aquellos que me amaron;
    y el pueblo se hará nuevo cada año;
    y en el rincón aquel de mi huerto florido y
    encalado,
    mi espíritu errará, nostálgico...

    Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
    verde, sin pozo blanco, sin cielo azul y plácido...
    Y se quedarán los pájaros cantando.

    ResponderEliminar