Volví y traje conmigo muchos recuerdos y anécdotas, risas y enojos, cansancio, la cara bronceada, las piernas doloridas, el sueño cambiado, la experiencia de lo compartido, fotos de lugares que no recuerdo e imágenes de fotos que no tengo, una valija sin sobrepeso, y 55 alumnos adolescentes sonriendo.
Volví y descubrí que mis hijos pueden sobrevivir sin mi.
Volví y encontré mi taza de café, mi cama y mi almohada, mi ducha, hormigas en el patio, la heladera medio vacía, mi escritorio, mi trabajo, mi vida de todos los días.
Que bueno es volver...
ResponderEliminarBess
Asi es Mar. Aunque me hubiese gustado pasear un poquito más...
EliminarBeso
Me alegra volver a leerte.
ResponderEliminarBienvenida.
Besos.
Gracias Toro! Ya me pondré al dia con mi lectura. Ya vi que atraparon a Bambi!
EliminarBeso
Hola Di, con cuanto entusiasmo
ResponderEliminary energia ahs regresado, que
bueno y que lindo es ver
cuando uno regresa a casa
encontrarse con lo cotidiano,
con lo de uno...
Me alegro de que tus vacasiones
te llenaron de alegría..
Un beso..
Gracias Claribel. Espero que la alegría me dure.
EliminarUn beso
Que ese regreso te espere con una sorpresa alegre cada día.
ResponderEliminarHas escrito una entrada de una belleza que cautiva.
Besos
Gracias Begoña.
EliminarLa vida no nos sonrie siempre o todo el tiempo. ojala fuera asi.
Beso
Bienvenida, a veces la cotidianeidad es paz.
ResponderEliminarCariños
Qué felicidad es viajar y regresar y encontrar todo bien. ¡Felicidades!
ResponderEliminarQue bueno de regreso en casa. Por mas que se disfrute en otro lugar "no hay nada como mi casa!"
ResponderEliminarun abraXo!
Me ha gustado mucho tu blog, intenso, emotivo, sensato... Eso sí, uno nunca vuelve porque jamás se marcha del todo, uno viaja continuamente, aunque no se mueva del sitio, y así se siente vivo. Solo hay dos viajes, en el que estamos y, como dijo Juan Ramón Jiménez, el definitivo:
ResponderEliminarEl Viaje Definitivo
...Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.
Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y
encalado,
mi espíritu errará, nostálgico...
Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco, sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando.