sábado, 18 de mayo de 2013





Dices que fui una pequeña luz encendida en tu oscuridad.
Desde que brilla el sol  no me ves.
Es claro: 
ya no me necesitas.

2 comentarios:

  1. No importa... es muy lindo poder servir a alguien y si no se le vuelve a ver recordarle con cariño, porque el resentimiento enferma a quien lo siente.
    Imagínate que gracias a la luz que se le dio a alguien, fue capaz de valorarla tanto como para irse a buscar al sol. El escalón que les representamos fue el origen de una inquietud mayor de esa persona.
    Malo que hubiésemos sido su oscuridad. No hace bien sufrir por quien ya no está más.
    Besos, Di.

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    1. Gracias Sara por tu comentario.No hay resentimiento.Hay tristeza. Cuando uno realmente ayuda es sin esperar nada a cambio.
      Un beso

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