domingo, 29 de enero de 2012

Reflexiones sobre La Cenicienta



 ¿A quiénes les contaban el cuento de "La  Cenicienta"?... a nosotras.
Si alguien hubiera amagado emprenderla con una  historia tan insípida, para dormir a mi hermano, hubiera reclamado a grito pelado un dragón, un monstruo, una miserable bruja malvada....
Pero a nosotras, dale con machacarnos siempre con el mismo  cuento...¡y lo peor es que nos encantaba!
Yo, que no  puedo sustraerme de mi línea conspirativa de pensamiento, creo que era una  manera de preparanos para el futuro..."Vos limpía nomás, que el día que aparezca el coso del sombrero de plumita, te salvás para toda la cosecha"... y nosotras, muy inocentes, seguíamos plumereando a lo loco.
Ya desde los personajes, el asunto  viene mal barajado.... Analicemos:

1. Cenicienta, además de haber tenido la  desgracia de perder a sus padres (sin contar que las segundas nupcias del  fulano, habían sido, por lo menos, desafortunadas), era flor de chitrula. ¿Nunca se le ocurrió reclamar su parte de la herencia y mandarse a  mudar? ¿Nunca la tentó la posibilidad de robarse algunas joyas de las parientastras y tomarse el buque? Y no me vengan con la opresión  femenina, porque para la misma época Blancanieves, por salvar el pellejo, se fue a vivir no con uno, ni con dos...sino con ¡¡¡siete enanos!!!.

2. Las hermanastras y su madre, eran cortas de vista ociegas?.¿Cómo no  la van a reconocer por más vestido de Armani que le haya conseguido el hada? A menos que la varita, hiciera cirugías plásticas, cosa que no consta en los libros.

3. El príncipe debía ser  flor de bagarto. No se me ocurre otro motivo por el cual, el padre, debiera organizarle un baile para conseguirle una mina...No estamos  hablando de un Sastrecillo Valiente piojoso, ni de un Gulliver miserable. ¡El  tipo era  príncipe! Podría  rebuscarse solo los programas, éste o era el monstruo del pantano o medio gil.

4. El Rey estaba más loco que una  cabra.¡Mirá que proponerle al hijo,que se case con la primera a la que  le entre el zapato!....¿o estaba desesperado por sacarse de encima al  príncipe?

Como verán,todos los personajes de la  historia, están al borde (no voy a analizar el tema del hada madrina,  porque no existe), conformando un cuento tan sin pie ni  cabeza, que solo nosotras podíamos escuchar una y otra vez, sin poner en  duda la salud mental del relator.
Ahora bien...la moraleja de Blancanieves es "desconfía de los espejos parlantes", o "no comas manzanas",  la de Caperucita, "no comas nietas y abuelas en el mismo almuerzo"  (dieta disociada para lobos) o bien "no agarres la autopista para ir a lo de tu abuela", o "no mandes a tu hija pequeña, sola por  el bosque, desgraciada" )
¿Cuál es la de La Cenicienta? ¿”Callate y seguí limpiando”?
Cenicienta, es el paradigma de los finales felices, que consisten en conseguir un sujeto al cual desposar ( que se usará en adelante, para todas las novelas y comedias románticas  de la historia, salvo "El Club de las Divorciadas") Y de ahí en más todas las mujeres se pasaron la vida esperando al sujeto azul que  viniera a salvarles las papas; la solución mágica, la respuesta a las  plegarias antiplumero.
En cambio los varones, meta Tarzán, Gulliver, viajeros, Caballeros de la mesa redonda, o sea una vida interesante que  no dependía de ninguna señorita de la limpieza ni de ningún  patético "hado padrino" que les convirtiera los zapallos en BMW.....a mí no  me jodan, eso es un lavado de cabeza, una programación  neurolinguistíca  para futuras príncipedependientes, que después se completa con  cuestiones como "hay siete mujeres para cada hombre", "si no se casó a los 30  algo malo tendrá", etc.

Yo propongo empezar a contarles a  las niñas, más historias de Mafalda, que de psicopateadas de  huérfanas fregonas a la espera de bagartos de la realeza y mágicas varitas casamenteras.  Que la magia, pasa por otro lado.

Y ahora, mejor me callo y sigo  limpiando...

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NOTA
Este texto no es de mi autoría. Me llegó por correo electrónico.

3 comentarios:

  1. Jajajaja, es tan cierto lo que decis...
    Si analizamos los cuentos de nuestra niñez ! Dios mio !
    Es lindo soñar pero un día te chocas con la realidad y páfate!
    Besos

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  2. Mientras leía creí que el texto era tuyo. Me gusta esa sinceridad, de reconocer que te llegó por email.

    Es cierto que de pequeñas se nos leía cuentos, mientras se nos intentaba preparar para la vida. Luego como madres escogimos nuestras opciones. A mis hijos yo les inventaba los cuentos. Primero escuchaba sus ajetreos diarios, y luego les inventaba uno a medida, uno que les servía para saber lo que yo esperaba de ellos, si en otra oportunidad se les presentaba los mismos dilemas.
    Creo que a ellos les sirvió a modo de faro en la oscuridad. Y a mí me sirvió para tener la tranquilidad de que intentaba otorgarles herramientas con que valerse en la vida. A día de hoy conseguimos entendernos y respetarnos mutuamente, con nuestras limitaciones, por supuesto. Y supongo que como adolescentes que son, ellos me cuentan a mí esos cuentos que me tranquilizan como madre ;) La vida es como un boomerang, todo lo que lanzas vuelve.

    En lo de los cuentos al final uno termina quedándose con el que quiera. Mi preferido fue siempre Pinocho.
    Ese Gepetto que con tanto deseo de ser padre, talló un niño de tronco; y se le transformó en niño de verdad. Siempre conservó su magia. Me emociona tanto ahora como de niña.
    Y es que uno nunca llega a cambiar.
    Saludos

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  3. Jajajajajajaj si que siiiii, es muy cierto lo que dices y es más lo que hubiera yo pagado por un cuento de dragones (como dices tu) pero es que las madres somos dulzura y esa es la imágen que le damos a nuestras hijas... pero deberíamos de tomar en cuenta lo de Mafalda ;) besos Di ^.^

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