jueves, 8 de noviembre de 2012

No me puedo quejar

Ayer fue un día extraño. Me levanté, me lavé los dientes y ví que el antibiótico había hecho su trabajo: la infección de la muela amainada y mi cara normal y no como medio globo inflado.  Desayuné, me cambié y salí para el trabajo tempranito. Me sentía bien.
Llegué a la clase a las 8 (¡A  quien se lo ocurre armar el horario para que mis alumnos tengan clase de Literatura inglesa a las 8 de la mañana!). Estaba sacando el libro de mi maletín cuando Mateo me dice: “Miss, se enteró que falleció el papá de...” Yo sabía que estaba muy mal y pero recibir la noticia así me golpeó. Pero como profesional que soy, dí mi clase hasta las 9:20
Salí para el dentista. “Esto te va  doler. Terminá el antibiótico. Te veo el viernes…”  Camino de vuelta al colegio pude apreciar un olor bastante nauseabundo y ver en cada esquina una gran pila de basura. Es que desde el viernes que en esta ciudad no hay recolección de residuos y la temperatura asciende a los 35°C (que no es normal para esta época).
Ya en el colegio me entero que mi jefa no viene porque tiene diarrea y, cómo además de dar clase soy vicedirectora de inglés, me tenía que hacer cargo. Por supuesto una profesora no venía porque era su cumpleaños…
A las 5 partí. Había estacionado el auto a dos cuadras porque como están arreglando un paso a nivel del ferrocarril, los autos y colectivos que cruzaban por ahí ahora circulan por las 2 calles frente al colegio lleva 15 minutos hacer una cuadra (y yo no tengo que cruzar el paso a nivel para volver a mi casa) Al llegar no había luz. Por suerte a los 15 minutos volvió. Por mala suerte a los 15 minutos se volvió a cortar.
Me cambié y me fui a Pilates. Aire acondicionado, música, relax… ¡se cortó la luz! Terminada la clase volví a mi casa habiendo podido cruzar la avenida sin semáforo. Me di una ducha rápida a la luz de las velas y me cambié para ir al velatorio.
Salí a las 19:30.En el camino tenía que dejar a mi hija a unas 12 cuadras de casa. Esto me llevó 40 minutos. Íbamos a paso de hombre. Cortes de luz, sin semáforos, hora pico y el recital de Kiss en la cancha de River (donde no se había cortado la luz y done estaba nuestro gobernador de la ciudad disfrutando del show mientras la ciudad era un caos) La casa velatoria quedaba a 10 cuadras. Otra media hora y buscar lugar donde estacionar. Eran las 20:45.
Volví a casa un poquito más rápido. La calle era una boca de lobo. La casa totalmente a oscuras. Por suerte tenía velas. Para cuando me puse a cocinar volvió la luz.
En todo este recorrido lo único que me mantuvo calma fue pensar en esa familia que hoy velaban a su ser querido. Yo no me podía quejar.

5 comentarios:

  1. Me enojaba no tener zapatos nuevos, hasta que vi a alguien que no tenía pies.
    Es lo que deducido de tu ralato.
    Besos, que no te duela la muela y saltos y brincos

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  2. Así es. Muchas veces nos quejamos y no tomamos dimensión de los problemas.
    La muela no me duele pero debo seguir con el antibiótico!
    Besos y buen fin de semana

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  3. Y si.. poniendo las cosas en esa perpectiva, los cortes de luz y visitas al dentista no eran nada.. Haces bien en pensar asi, ayuda a relativizar lo que nos pasa.
    Buen finde!!

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  4. Bueno, mejor que no te duela, no?:)

    besos

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  5. Hola DI siempre pensamos
    que somos los unicos que
    tenemos problemas y si
    miramos a nuestro alrrededor
    veremos que hay mas pasando
    feo y dificil que lo nuestro queda en
    un rincpnsito y chiquito para ver que no somos el
    centro del universo, esto no quiere desir de que
    tu muela no sea motivo para estar mal,
    cada uno lleva lo que puede, pero los demas
    nos enseñanan que hay cosas peores..
    Mejorate y buen comienzo de semana.
    Besos...

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