domingo, 14 de agosto de 2011

Primos


Hoy tuve una dosis de familia. Una inyección de amor, de lazos que no se rompen a pesar del tiempo…
Mis abuelos deben estar orgullosos. Tres hijos, trece nietos, veintiséis bisnietos. Sé que desde donde estén hoy nos vieron festejar la despedida de soltera de mi prima menor.
4 de la tarde.  De a poco fueron llegando, sólo los primos, sin chicos, “con una bebida y algo para el té”; como era la consigna. Nos saludamos como siempre, abrazos, besos, risas. Compartimos anécdotas, recuerdos, historias. Y como la prima mayor los miré. Cada uno con su historia personal, cada uno con sus aciertos y desaciertos, cada uno con su vida organizada o no. Y sin embargo algo teníamos todos en común, algo intangible, algo que va más allá de si estamos o no de acuerdo en política, religión, educación de los hijos… Me sentí en casa. Me sentí como cuando los domingos íbamos a almorzar a lo de mis abuelos y dábamos vuelta los sillones para hacer una casita, o tapábamos la rejilla de patio y lo tratábamos de llenar de agua para hacer una pileta, o abríamos el ropero y nos disfrazábamos para después hacer un show para los grandes. Me sentí rodeada de afecto, de cariño, de amor que no pide nada a cambio.
No siempre las familias son así. Ni así de numerosas, ni así de espontáneas, ni así como la mia…

No hay comentarios:

Publicar un comentario