Un 20 de octubre por la mañana salieron en colectivo hasta Nuestra Señora de Balvanera. Allí los esperaba el Padre José, quien los recibió y los guió hasta el altar elegido. No había ni familiares ni amigos. Ellos dos, juntos, y como testigos un desconocido sentado a sus espaldas, el sacerdote y el Sagrado Corazón.
Tan sólo una promesa
“…y prometes serle fiel, tanto en la salud como en la enfermedad, en la prosperidad como en la adversidad, amándola/o y respetándola/o durante toda la vida?”
“Sí, quiero.”
Sonrientes, felices, salieron los dos de la mano. El resto del mundo no existía. Se sentaron en un café en una esquina y festejaron con un café liviano y un cortado en jarrito.
No hubo anillos. No hubo fiesta. No hubo luna de miel.
Tan sólo una promesa.
Una promesa que no pudieron cumplir…

Para cumplir esa promesa se necesita más que las ganas de querer hacerlo Di, lamentablemente últimamente vivimos en un mundo más práctico que romántico e ilusionado :(
ResponderEliminarComo debería ser verdad? estamos perdiendo todo ya.... que más perderemos? :(
besos Di :**
Es triste pensar que una pareja siga junta porque es práctico. Pero es verdad que con la ilusión y el romanticismo solo hoy no se llega muy lejos.
EliminarUn beso
Me has dejado en ascuas, con las expectativas rotas y la imaginación buscando respuestas.
ResponderEliminarCasi ni puedo saltar y brincar
Perdoname por romper tus expectativas y dejarte con la intriga! Quizas otro día te cuente...
EliminarUn beso
No es necesario, aquí escribimos lo que queremos y para nosotras mismas. Yo un día fui demasiado críptica y ante los comentarios que recibí me decidí a interpretar lo que había escrito, aun hoy me siento como si me hubiera desnudado.
EliminarUn abrazo